Cambiar la imagen y darlEl Economistae un nuevo aspecto a las tiendas, pero sin modificar la instalación para poder rentabilizar la inversión. Ésta es una de las principales peticiones de las empresas que llevan a cabo obras de interiorismo. Así lo afirma Arturo de la Maza, fundador de Arko Barcelona, que diseña y ejecuta obras en equipamientos comerciales.

La empresa, fundada en 2008, está especializada en ejecutar obras de interiorismo en tiendas, hoteles y reformas de oficinas, además de rehabilitar edificios. Furest, Conti, Pronovias, Mango y Pandora son algunos de los clientes de esta empresa, que hasta día de hoy ya ha reformado más de 300 tiendas.

Arko Barcelona ha iniciado su aventura empresarial en el exterior, concretamente en Francia, donde ha abierto una oficina comercial para replicar allí su modelo de negocio. Hasta ahora, la empresa había llevado a cabo proyectos en el exterior de la mano de sus clientes, que solicitaban reformas en varios puntos de venta y no solo en España. En estos momentos, Arko Barcelona está llevando a cabo tres proyectos en el mercado francés, donde está reformando un local de Pronovias y está ejecutando las obras de apertura de dos nuevas tiendas de Misako y una de Devernois.

“Creemos que Francia puede llegar a representar el 50 por ciento del negocio en 2015” prevé de la Maza. Para el primer semestre de este año, Arko Barcelona tiene sobre la mesa 15 proyectos, diez reformas en Francia -una de un hotel- y cinco en España.

Cambiar la imagen

“Nuestro objetivo no es tener muchos clientes, sino ofrecerles un servicio en toda España y Francia” precisa el fundador de la empresa. El 60 por ciento de la facturación de Arko Barcelona, que en 2013 fue de 3,5 millones de euros, proviene de la actividad de obras comerciales. Una reforma para cambiar la imagen de una tienda puede suponer un coste de entre 5.000 y 30.000 euros, en función del modelo de tienda, superficie y los elementos que se pretende modificar. Alemania, Holanda, Bélgica y Luxemburgo son algunos de los mercados en los que De la Maza cree que su negocio tendría futuro, aunque de momento, a corto plazo, descarta instalarse en ellos. “Primero queremos abordar el mercado francés y estabilizarnos en España” señala el fundador de Arko Barcelona.

Un equipo de ocho trabajadores, entre arquitectos, aparejadores y diseñadores, integran la plantilla de la empresa. Uno de los aspectos que destaca De la Maza de Arko Barcelona es que “ofrece un servicio integral, que engloba desde la consultoría en la tramitación de licencias de apertura, diseño, ingeniería, hasta la ejecución final de la obra”. El hecho de ser proveedor único permite abaratar costes y ofrecer un servicio completo.